Día 12: Bonawe – Edimburgo

Después del largo día de ayer, hoy toca llegar a Edimburgo, etapa sin paradas programadas también y, por algún motivo, yo me había imaginado que bastante aburrida. Quizás la sensación de que el viaje se acaba y llegamos a una gran ciudad.

El día amanece nublado pero seco, hoy se ven aún mejor las montañas que nos rodean y el sitio es increíble. La casa está bien, es un poco fría y el baño podría estar un poco más, no sé cómo decirlo, cuidado. No está sucio, pero da sensación extraña porque tiene muchos achaques en el suelo y paredes. Hemos dormido bien, a pesar de que hace frío fuera, lo necesitábamos.

Hoy el desayuno lo preparamos nosotros, me levanto y enciendo la chimenea de gas del salón, para que vaya cogiendo temperatura y nuestra ropa acabe de secarse. Por suerte, casi todo está seco ya.  Chocolate instantáneo, unas galletas, un poco de fruta, zumo de naranja, ya estamos listos para desayunar.

Con el estomago lleno, empaquetamos todo y cargamos la moto, Hazel sale a despedirnos. Ella y su marido son también moteros, nos cuenta que han estado por España, con sus Harley Davidson. Pasaron en barco a Francia, bajaron, atravesaron los pirineos y llegaron hasta Murcia. A finales de año volverán a hacer un viaje, está vez a Holanda, Finlandia, Noruega y vuelta. Intercambiamos tarjetas, les deseamos lo mejor y les ofrecemos ayuda, si la necesitan, cuando vengan al centro de Europa.

Acabamos de cargar, nos vestimos, despedimos y nos vamos. Ya que el día está tan bueno, comparado con lo vivido los días anteriores, decidimos rehacer el camino a Oban para verlo, está vez con gafas :). La carretera no está para fiestas , pero las vistas son tremendas. Nos cruzamos con un par de camiones que nos hacen apurar la carretera :).

Pasado Oban retomamos la ruta, a partir de aquí, todo va a ser diversión. La carretera nos ofrece buen piso, alguna humedad en algunos sitios, con lo hay que tener cuidado, y curvas, muchas curvas. Hay tráfico pero da igual, no tardamos en deshacernos de él y continuar disfrutando. Como un pequeño pago a lo vivido el día anterior, hoy está siendo increíble, la mejor cartera, sin duda, de las casi dos semanas que llevamos de viaje y no se acaba.


Paramos a comer ya a la 13, en un restaurante a pie de carretera. Solo hay otra mesa con unas 5 personas que, sorpresa, están hablando en español. Hablamos con ellos, uno de ellos, el que parece más joven, vive en Edimburgo, los otros cuatro son sus padres y una pareja más joven. Van rumbo a las Highlands, les recomendamos lo que hemos hecho nosotros y les deseamos buen viaje. Como no, hablamos de la moto, de que viaje estamos haciendo y de cuánto nos queda.
Comemos bien, está vez no hay sorpresa ni en el precio ni en la cantidad, todo correcto. Retomamos viaje, las curvas siguen, no me canso de esto, es increíble, la lluvia nos respeta, a pesar de que amenaza, por el contrario hace calor, en algún momento, veo más de 20 grados en la pantalla de la moto.

Nos vamos acercando a Edimburgo, se acaba la diversión, ahora todo son rotondas y cruces, nos echamos a un lado a quitar el forro de la chaqueta de A. Y coger guantes de verano, realmente hace mucho calor. Entramos en la ciudad, callejeamos y llegamos al piso. Hoy hemos cogido un piso, para dos noches, en Airbnb. Sale mucho mejor que un hotel, aunque no es lo mismo, está céntrico y tiene plaza de garaje.

Cuando llegamos llamamos al dueño, que enseguida aparece, nos abre el garaje, nos enseña la casa y se va.

Descargamos, nos cambiamos de ropa y salimos a cenar. No resulta fácil encontrar un sitio donde cenar, así compramos algo en un supermercado, nos vamos a casa y lo preparamos alli, que hoy tenemos cocina!

Cena, un poco de House Of Cards y a dormir!

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