Dia 7: Kinlochbervie  – Ullapool – Letters

Nos despertamos a eso de las 8:00 de la mañana la lluvia sonaba a través de la ventana, mal presagio para empezar.

Anoche cuando llegamos de cenar, Moira comentó a Alma que habían llegado unos nuevos inquilinos. Al parecer eran unos viejos conocidos de la dueña, un poco raros, y ella quiso hablar con nosotros antes de entrar para avisarnos. Es una faena ya que pensábamos no tener que compartir el baño, pero ya que estamos allí, ya acomodados, no nos importa demasiado. Moira nos dijo que nos iba a cobrar un poco menos, ya que inicialmente nos había dicho que no íbamos a tener que compartir el baño.

Entramos a desayunar, el salón es una típica estancia de una casa antigua, la chimenea encendida, la mesa de madera que presidía, ya preparada y la puerta de la cocina al fondo. El perro, descansa mirando a la chimenea, agradeciendo el calor que emana de ella. Moira, aparece de pronto de la cocina con su agitación ya conocida, nos pregunta que queremos para desayunar.
Mientras nos prepara las tostadas charlamos sobre donde vamos, cuánto tiempo llevamos en Escocia y un largo etc., aunque sobre todo, es ella la que pregunta y habla :). Los otros dos inquilinos, los “raros”, aparecen en escena, son dos hombres, uno parece ser que es el tío del otro. Ayer se hicieron una ruta andando pero el sobrino se puso malo y tuvieron que parar.

Charlamos con ellos durante el desayuno, apuramos el café y nos vamos a acabar de empaquetar. A eso de las 10 de la mañana, ya con la moto cargada, agradecemos a Moira la hospitalidad, le deseamos lo mejor y nos vamos. Parece que ha dejado de llover, aunque aún amenaza, pero continuamos sin ponernos los trajes de agua.

Unas 5 millas después, cogemos de nuevo la carretera que va hacia Ullapool. Hoy la ruta no es muy larga, encontramos un alojamiento en Letters y decidimos no arriesgarnos más. Aprovecharemos para tomárnoslo con más calma, hacer más paradas y tomar más fotos.

La carretera es absolutamente impresionante, como todas las de esta ruta 500, tan pronto tenemos dos carriles con las líneas bien pintadas, como un solo carril con pequeñas zonas más anchas para cruzarse con otros coches: las “passing place”. El paisaje cambia de verde arbolado, a verde de alta montaña, a marrón, Valles, curvas, rectas, agua siempre cerca… alucinante, cada curva, cada cambio de rasante es un paisaje distinto.


Como parte de la ruta visitamos un castillo, del que queda poco más una torre, pero que está en una situación impresionante. En una especie de península pegada al agua en el fondo de un valle.


Llegamos a Ullapool para la hora de la comida, es un pueblo pesquero, como no, pequeño, aunque de lo más grande que hemos visto en los últimos días. Recorremos el paseo del puerto casi hasta el final y aparcamos frente a un bistro entre otras dos motos.

El sitio es pequeño y una especie de mezcla de self service y restaurante. Nos recibe un camarero delgado, moreno, que cuando le preguntamos si tiene mesas arriba parece un poco descolocado, pero enseguida nos responde que sí, con un acento inglés familiar.

Subimos, elegimos mesa, elegimos menú y A. Baja a pedir a la barra (está es la parte self-service). Vuelve diciendo que cree que el camarero es español, o al menos alguno de ellos. Cuando nos trae la comida, le preguntamos,

– “Excuse me, where are you from?” – pregunta A.

– “Spain” – dice él, a lo que contestamos con un fuerte

-“Como nosotros”

Joaquín, que así se llama, es un gallego, de Ourense, que ante la falta de curro se fue a Edimburgo a buscarse la vida y aprender inglés. Le surgió esta oferta de trabajo estando allí y ahí está, en Ullapool, desde hace dos semanas.

Le contamos de donde somos nosotros y que estamos haciendo ahí, le felicitamos por el valor y le deseamos suerte, no queremos entretenerlo más no vaya a ser que tenga problemas.

Comemos más o menos rápido, pagamos y nos despedimos de Joaquín deseándole lo mejor de nuevo.

Como tenemos tiempo de sobra y es pronto, decidimos volver para atrás e intentar entrar en un parque natural cuya entrada vimos cuando nos acercábamos a Ullapool. Por el camino vemos el desvío a otro pueblo y nos metemos. Comienza aquí el viaje a ninguna parte. La idea era hacer unos kilómetros, conocer el pueblo y volver a buscar la casa donde dormiremos. Comenzamos a hacer kilómetros por una carretera estrecha, cada vez más, pegada al mar, llena de rincones impresionantes. Cuando llevamos unos 20 minutos el GPS recalcula y nos dice que podemos llegar a nuestro destino continuando por esa carretera. Genial! Le hacemos caso. Aproximadamente 30 min. Después de curva, tras curva, tras curva, vacas en el medio de la carrera, ovejas, muchas autocaravanas. Etc. Llegamos a un sitio y el GPS nos dice que demos la vuelta :O

Miramos el mapa y, efectivamente, es mucho mejor deshacer el camino andado. Así que volvemos a pasar por los mismos sitios otra vez, disfrutamos de la carretera de nuevo, volvemos a pasar por entre las vacas que nos bloquearon antes y saludamos de nuevo a las mismas ovejas.

Una hora más tarde estábamos entrando en Letters y buscando nuestro alojamiento. La carretera que da al pueblo, para variar es estrecha, circula paralela al agua, justo frente a Ullapool. Llegamos al sitio, una empinada cuesta nos lleva a un pequeño garaje con una entrada de cemento. Hasta aquí! El resto de la cuesta está sin asfaltar y cargados y cansados como vamos, no nos la vamos a jugar. Entre que nos bajamos y nos quitamos los guantes, aparece “Hutch”.

Graham, conocido como Hutch, es un veterano técnico de sonido, que ha trabajado y trabaja con grupos conocidos y con bandas escocesas. Ha estado de tour por toda España y por gran parte del mundo. De pelo canoso, gafas de pasta y pendiente de aro en la oreja, este entrañable escocés nos recibe, da la bienvenida y nos ayuda a meter las maletas en la casa. La casa es un poco más cara de lo habitual, pero tenemos a nuestro disposición casi una casa, con su salón, baño y habitación de matrimonio, distribuidos en dos plantas, con el baño en la entreplanta. Todo está muy nuevo, tanto la casa como el mobiliario. En la entrada hay una puerta de acceso que da a la cocina, que es el punto de entrada a la casa de Natasha y Hutch.

Mientras recibimos las explicaciones de donde y como está todo, llega Natasha, nos presentamos y charlamos un rato. Natasha es una americana, rubia, aparentemente más joven que Hutch, muy simpática, que trabaja de project officer para la Wester Ross Biosphere.

Preguntamos por un sitio donde cenar y nos recomiendan el Arch en Ullapool o, si queremos, podemos usar la cocina y comprar algo en el pueblo. Decidimos optar por el restaurante para no incordiar más de lo necesario.

Antes de irnos buscamos casa para los próximos días, queremos evitar agobios. Después de charlar con nuestros “hosts” decidimos pillar dos noches en la isla de Skye, en lugar de una como pensábamos hacer inicialmente. Tratamos de reservar las próximas tres noches, pero nos dan 24 h. Para confirmarlas, así que nos vestimos de nuevo de moto y nos vamos a cenar.

Llegamos al Arch, 45 minutos de espera! Nos damos un paseo, tratando de buscar otro sitio, pero no es muy cómodo caminar con todo el ropaje de moto, así que claudicamos, nos ponemos en la lista de espera y pedimos dos pintas de cerveza que nos tomamos fuera.

Las vistas son geniales, ante nosotros el mar que entra, como si de un lago se tratase, en el puerto. Varios barcos en el muelle y las montañas al fondo terminan de retratar una vista idilica. Sentados en el banco de madera, tomamos la cerveza mientras hacemos repaso del día y de los planes de mañana.


Nos llaman para entrar, nos sentamos y acto seguido viene una camarera con las cartas.

– “Está es española, que se le nota el acento” – vuelve a decir A.

– “Estas obsesionada, no va a haber tanto español aquí” – digo yo… solo por negar 🙂

Cuando la camarera vuelve le preguntamos y, efectivamente, es de Zaragoza. Lleva tres años, este es el cuarto, yendo los veranos a trabajar allí. Es un torbellino, aparece y desaparece, a veces incluso nos asusta, nos cuenta algo y se va, no quiere entretenerse demasiado porque tienen mucho lío. Cenamos bien, incluido el postre, pagamos, nos despedimos, deseamos toda la suerte a la camarera, a la que no preguntamos el nombre, que desastre, y nos marchamos de vuelta a la casa.

Ya allí, nos recibe la perra, Uisce (agua de vida en Gaélico), con unos sonoros ladridos, mientras Natasha sale a calmarla y nos pide perdón. Entramos en la casa, ducha rápida, mirar correo, tenemos confirmación de la casa de mañana! Bien! Y a dormir más tranquilos, mañana será otro día.

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