Allá por noviembre de 2014 tuvimos la oportunidad de ir al circuito de Cheste a ver las carreras de MotoGP. Aquel año, Alex Márquez se convirtió en campeón de Moto3, en una lucha hasta la última vuelta con Rins, el malogrado Salom y, si no recuerdo mal, Maverick Viñales. Rins y Márquez eran compañeros de equipo en el Estrella Galicia y, aunque ambos tenían opciones para ser campeones, Márquez tenía más ventaja. Fue una carrera emocionante, o así la recuerdo yo y Rins hizo un trabajo espectacular. Pero su trabajo fue como hombre de equipo, cómo gregario de lujo, bloqueando a sus rivales y sin atacar a Márquez. Recuerdo que me emocionó el recibimiento que le dieron en su equipo.

Cuando todos los ojos estaban en Alex, su compañero, el llegaba a boxes y recibía los abrazos de sus compañeros por un trabajo bien hecho.

Este año, 2019, Rins está destacando sobremanera. Es un piloto fino, valiente pero constante, parece un tío tranquilo y pausado, incluso cuando ganó su primera carrera en MotoGP en el circuito de Austin. El pasado fin de semana, en Le Mans, las cosas no fueron bien para la Suzuki, con muchos problemas para conseguir poner la moto a punto. El resultado, un 19° en clasificación y un 10° puesto en carrera.Pero lo que me ha llevado a escribir esto, no tiene que ver con su carrera en si, sino con lo que pasó después. El viernes, un comisario del circuito falleció de un infarto mientras trabajaba en el gran Premio. Al acabar la carrera, Rins se paró con los comisarios y les regaló su casco, para que se lo hicieran llegar a la familia del fallecido.

https://solomoto.es/rins-casco-comisario/

Dice mucho de un tipo, que está compitiendo en la máxima categoría del motociclismo, que en el fin de semana que no le han salido las cosas bien, piense en estas cosas y haga uno de estos gestos. No soy un fan boy de ningún piloto, me gustan las carreras en general, pero reconozco que Rins tiene un huequito en mi cabeza gracias a su forma de hacer las cosas.

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